domingo, 21 de julio de 2019

Quemarnos

Qué narices te digo yo a ti que no sepas. Haré cómo que no me conoces a la perfección, y fingiré que no sabes cada detalle de mi. Te hablaré así, cómo si le estuviera abriendo mi corazón a un desconocido, que seguro que me es más fácil. Me trabo al escribir, me pongo nerviosa, y no sé ni por dónde empezar. Simplemente es increíble. Es increíble y asombroso todo lo que siente mi cuerpo cuando te miro. Es maravilloso, cómo tu maldita risa puede hacerme a mí tan feliz. Cómo cada uno de tus lunares me parecen los tesoros más preciados del mundo, esos que quiero excavar el resto de mi vida (en especial ese que tienes en la mejilla, ese es mi favorito). Y cómo tu voz me arropa tanto del frío, que me quedaría en ella todo el mes de diciembre. Bueno, a quien quiero engañar, me quedaría contigo en todas las estaciones, en todos los meses del año, y mil eternidades más. Para qué voy a mentir, si hay cosas que son evidentes. Si hay cosas que no puedo, ni quiero disimular. Fíjate en mis mejillas cuando me guiñas tu ojo derecho, en mi sonrisa cuando dices alguna estupidez, en mis piernas temblando cada vez que te me acercas. Es increíble todo lo que me haces sentir, lo nerviosa que me pones, es increíble todo lo que experimento cada día tu lado. Y es que ningún día siento lo mismo, pasa el tiempo y yo sigo sintiendo cosas nuevas contigo, y sigo descubriendo más hasta dónde puede llegar esto. No puedo decirte que no, no puedo negarte nada, ni siquiera puedo apartar los ojos de ti. No me sale, contigo no me sale. Y no creo que me salga nunca. Me resulta imposible el hecho de imaginar en mi cabeza mi vida sin ti, de verdad. Por eso voy a cuidarte en cada detalle, en cada verso, y en cada línea. Voy a cuidarte en cada invierno que nos quede juntos, arropándote en mis brazos, y no dejándote pasar frío. Y es que no es por nada, pero contigo es imposible no morir quemada. Tú me enciendes con tan sólo una llama, me haces arder como en el mismísimo infierno. Y si me lo permites te diré que ojalá no me apagues nunca, ojalá pueda quemarme contigo en todas las camas, y así poder convertir el puto invierno en el jodido mes de Agosto. Ardamos, y no dejemos de hacerlo nunca.

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